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Acerca de...

Café con Jany se creó con la idea de presentar las publicaciones de Jany Carolina Campos Pérez y ofrecerlas en versión digital a los y las lectoras. También se espera mantener una relación más cercana con nuestr@s suscriptores. Escribe la autora:

 

Si has llegado hasta acá, es porque quieres conocer un poco más sobre Jany y su obra escrita. Pues te cuento que hoy en día soy una mujer nómada que vive junto a su perra y su gato (el único hombre de mi vida), a la que le gusta explorar nuevos lugares y sabores. Comer bien es una de mis pasiones, la otra: escuchar historias y claro, me gusta el café. 

 

He ido por la vida recopilando historias para luego mezclarlas con algunas de mis experiencias y escribir lo que se me antoje. No tengo un género preferido, dejo que el momento elija el medio, como lo hago con el siguiente destino de mi camino por este mundo. A donde el viento nos lleve.

 

Nací en el mes de diciembre de 1976 y crecí en una ciudad de Caracas que ahora desconozco: cosmopolita, de contrastes, enormes sonrisas, más enormes prejuicios y mucha desigualdad. Bebía agua del río en el cerro El Ávila y a menudo subíamos hasta su cima más alta. Tocaba los timbres de una torre residencial de doce pisos (quizás más) junto a mis amigos y amigas del edificio. Jugábamos boliche o íbamos al cine del Centro Comercial Concresa o el Humboldt.

 

Fui privilegiada, estudié en una escuela de monjas (que odiaba) junto a otras cuarenta odiosas. Mis padres me inscribieron en todo cuanto se me ocurría: ballet, jazz, equitación, natación, karate, clavados… quería ser como las chinas, pero con el tiempo descubrí que con mis caderas de mestiza era imposible.

 

Mi madre tenía una máquina de escribir, un día se me ocurrió usarla y ya no se la devolví jamás. Escribí mi primera novela a los catorce años, ya no recuerdo si era buena, pero si le preguntan a mi mamá, les dirá que era maravillosa. De ella adopté el arte como estilo de vida. No solo escribía, también pintaba, hacía mundos en miniatura y diseñaba mutantes guerreros. ¡Qué alegría cuando los adultos se encargan de todo!

 

Mi padre no era muy efusivo (heredé de él ese talento), pero me apoyaba en casi todo lo que hacía y le gustaba que lo acompañara al trabajo para “ayudarle” a llenar los libros de contabilidad, que terminaban más llenos de corrector blanco que de tinta de bolígrafo. Él era ese ser extraño al que le decía papá, poco supe de su vida sin nosotros.

 

Mi primera publicación fue un cuento infantil que escribí a los doce años: “Marú y la perla mágica” (que formará parte del libro que recopilará algunos de mis cuentos infantiles). Mis padres decidieron publicarlo y entonces descubrimos lo difícil que es distribuir mil quinientos ejemplares sin una editorial que te respalde. Creo que al final, regalamos casi todos.

 

Más adelante apareció el Internet y decidí crear una Web llamada: Mujeres Amazonas, allí inicié la columna semanal: “El Diario de una extraterrestre”. Si no mal recuerdo, tenía veintiún años y muchas ganas de comerme el mundo de un bocado, pero resultó muy grande, pesado e indigesto.

 

Gracias a una gota de pintura que cayó sobre un anuncio en el periódico, estudié artes escénicas durante ocho años (Ni sabía que eso podía estudiarse) y ejercí mi profesión hasta que me harté, como en el 2018. En la escuela de arte escribí las obras: Frente al espejo y Dentro del closet, esta última la reedité en México y le cambié el nombre a “El final”. Más adelante coordiné la escritura de varias obras colectivas en México y Centroamérica.

 

Mi gran éxito de taquilla fue el unipersonal: “Erótica light”, que hasta de gira me llevó en dos ocasiones. Alguna de las historias de esa obra están en “Erótica, con un toque de romance”, le sumé el unipersonal: 40 y pa’ lante, que sería la segunda parte de “Erótica light”, unos poemas sueltos, un par de cuentos picarones y dos historias de “El diario de una extraterrestre” que están… subidas de tono (Diría la madre superiora). Escribí esta obra a partir de una improvisación que realicé para la presentación del libro de una amiga peruana "Yo amo mi vulva" (Les dejo el link de su proyecto para que curioseen, está muy bueno). Cuando vi la reacción del público me dije: el sexo es el hit. La presenté por tres años y me aburrí: ¿Cómo es posible que hagan tres mil funciones de una obra con el mismo elenco? Me pegaría un tiro. No hubo más de "Samanta La devoradora" para el mundo.

En esta Web desempolvo aquellas viejas creaciones que dejaron de pertenecerme, pues las janis de esas épocas pensaban muy diferente a la de ahora, que no está tan vieja, pero tiene más experiencias vividas y más kilómetros recorridos (literalmente).

 

Me reusé a publicar mis creaciones antes, porque ya no me sentía representada en ellas (dirían las antifeministas), pero con el tiempo me di cuenta qué cada etapa en la vida tiene su valor y que vale la pena darles voz. Por otro lado, quiero volver a escribir, pero se va la vida en sobrevivir y lo he dejado dormido. Noté que muchas personas estaban vendiendo sus obras por Internet y me dije: ¿Por qué no? Quizás funcione y logre financiarme tiempo para seguir escribiendo. ¿Sobre qué escribiré ahora? No tengo la menor idea, pero no creo que sea sobre el ser lesbiana, ni sobre sexo (lo siento… no, no lo siento, jajajaja) 

 

Desde el 2013 inicié un viaje dentro de mi mente y poco a poco he logrado desenredar parte de mi ovillo. Quedan kilos de nudos y lazos que estoy decidida a desenmarañar año tras año… No, no escribiré libros de autoayuda, ¡las diosas me libren de ese camino! La “ficción” es lo mío.

 

Por el momento, seguiré recolectando historias, estoy segura de que los personajes irán saliendo de su escondite y se irán encontrando, me pedirán con insistencia que les dé voz, invadirán mi mente con sus diálogos infinitos, sus emociones desbordadas y sus neurosis, que quizás también sean las mías. 

 

Mientras tanto, compartiré con ustedes mis viejos escritos y algunos videos de gente que voy encontrando en el camino, esos personajes de la vida real que nos rodean y luego suelen agregarle realismo a las historias de alguna escritora.